Frikis y populares realizaron una Super Expo en Casa de las Culturas

04 CASA DE LAS CULTURAS- SUPER EXPO (2)RESISTENCIA Disfraces artesanales, dibujos anime, juegos Rubik y de guerra, cartas, películas y afiches colmaron el Hall de la Casa de las Culturas, el domingo 24 de julio, en lo que fue la Super Expo, organizada por el Espacio Friki de Casa de las Culturas. Desde las 15 cientos jóvenes (y no tanto) circularon por la planta baja en un encuentro en honor a esta cultura que comenzó en Asia y logró asentarse en tierra toba.

Todos los dibujantes, como cualquier artista, buscan su estilo propio. Daniel Roa lo encontró en la mezcla entre el comic norteamericano y el japonés. Es morocho de brazos tatuados, llegó acompañado por Ángeles, quien lo ayudó con paciencia en la tarea de copiar gestos. Frente a ella estaba en exposición un cuadro de Bulma, la protagonista femenina de la serie Dragon Ball, más sensual que en la serie, gafas de piloto colgando en el cuello y un muslo de atleta descubierto. La científica fue recreada con acuarela, tinta china y pigmento de tatuaje.

Daniel colaboró con la correntina Revista Apogeo, y su exclusividad en la mesa le otorgó la capacidad de ser jurado del concurso de dibujo en el que participaron más de 10 jóvenes. Allí pasó toda la tarde, retrató a siete personas con un promedio de media hora para cada busto. Para elegir al mejor del concurso Dan, como firma sus obras, tuvo en cuenta el trazo, la originalidad, y en aquellos realizados con referencia, la buena copia. Santiago de cinco años llegó con su papá y su primo, dibujó un Capitán América con el puño y escudo en guardia.

En el primer piso, en la esquina entre el auditorio y los camarines, se instaló con su equipo el fotógrafo Eduardo Merlo, del Grupo Keiser, para captar a los cosplayers a medida que llegaban. La categoría adecuada para denominar a estas actividades, según él, es cultura pop. “Hago esto desde 2012, es una linda forma de explotar algo que me gusta, con gente interesante”, explicó.

Eduardo ahora está obsesionado con la canadiense Orphan Black, terminó la cuarta temporada y espera la última el año que viene, dice que frikea en olas, “hay épocas en que miro mucho animé, después hago un crack y leo muchos libros, luego miro películas, cinco o seis series al mismo tiempo. Juego hasta que me pudro y lo desinstalo”. Tiene tanta experiencia en series que sabe identificar estructuras en las tramas y valorarlas por la innovación. “Vengo del 70 mirando animé”, aseguró y se corrigió: “pero digamos desde los 80”.

A Sergio Pilchik, el youtuber animador de la Expo, en todo momento lo asesoró Rox Nana, también del Grupo Kaiser. “Hacemos eventos para frikis, convenciones con stands, concursos, torneos. La cultura friki es gente que le gusta el comic, animé, los video juegos, la moda asiática, jugadores de TCG (sigla en inglés de juego de cartas coleccionables), cosplayers”, detalló Nana, que esperó, cual pre recepción, en una mesa al costado de la entrada a la Casa a todos los que se inscribieron para los concursos.

Con tatuajes en los nudillos y otro en el brazo que dice My body will die, but my spirit will reamain, sombrero con alas a cuadros y un mechón verde, atiende además una comiquería, un bazar llamado Nana Asian Shop. Nana destaca la característica buena onda de estas actividades: “Los chicos son re amigables, agarrás a cualquiera, lo hablás y ya son amigos. Acá se liberan, se disfrazan, se ponen pelucas, se pintan el cabello. Entre ellos no se conocen mucho, pero un amigo seguro se llevan”. Ella es el máximo ejemplo, habló dispuesta y con tono sencillo, carece de vanidad.

Cuando Guillermo Barrientos ingresó al Hall de Casa de las Culturas acompañado por Sabrina Rolón, vestido con camisa roja a cuadros que le cubrían los muslos y un arito cruz en la oreja izquierda, se escuchó un rumor: “Ese de pelo blanco es el mejor bailarín de k-pop”. Asimismo Guille baila street pop, hip hop, jazz y clásico desde muy chiquito. Él también prefiere el término cultura pop porque friki le suena a insulto. “Más allá del idioma el k-pop tiene que ver con la innovación y la diversidad de los movimientos”, aseguró el integrante del Grupo Nolza Fire.

La virtualidad de la cultura friki se redujo a las cámaras de los celulares, pero la imagen estética pop inundó la arquitectura del Hall, la pose fue el juguete más usado. Mientras una chica y un hombre fotografiaban a Sabrina frente al vidriado de la vereda, todavía con pegatina del Bicentenario de la Independencia, un auto gris se detuvo ante el semáforo de Marcelo T. de Alvear; “divina, mi amor”, gritó el acompañante antes que el conductor acelerara, entre risas y miradas cómplices, eran pibes de musculosa con reggaetón hasta lo que soportaba el estéreo.

La Super Expo llegó al cenit de ofertas al momento de las subastas. Un libro de cómics, exclusivo, comenzó con un piso de $30 y se vendió a $230, forcejeado entre tres grupos de cebados frikis. El precio real rondaba en poco más de $100.

Los términos varían según la nación, otaku en Japón, geek en Estado Unidos. “Argentina se culturizó de distintos países, cultura pop engloba al cine, las series, y los juegos”, apuntó Claudio Cáceres en su puesto de juegos en miniatura Warhammer. Claudio aseguró que se licenció el año pasado en Administración con una tesina sobre la economía y el mercado de la cultura pop. Sus piezas miden un pulgar y vienen despintadas para que se las decore a gusto, dice que eso espanta a los jugadores sin paciencia: “Esto es raro dentro de todo lo raro porque es viejo para esta época, donde la gente busca cosas inmediatas”. Tiene 33 años y aseguró que hace 18 empezó a jugar con bichos y ogros de guerra.

Mientras Agustina Milagros Carvallo bailaba k-pop en el centro del Hall, con campera negra de cuero y corte carre decolorado, con pasos atrevidos y exactos, su madre Patricia la observaba desde una mesa a su derecha, debajo de la escalera. Juntas sueñan que la madre será la representante de la hija, cuando las luces de los escenarios de danzas se dispongan sólo para la hija. “No sólo me encanta el k-pop, una se va enamorando de toda la cultura de Corea”, dijo Agustina ya cambiada. Prefiere bailar sola, a diferencia de los demás que se presentaron en grupos, porque así se siente más cómoda.

“Me consulta la ropa, o con qué tema se identifica mejor. Que todavía confíe en mí y me pida que la acompañe es un orgullo”, contó Patricia con un mate decorado con flores entre las manos, confiada por la camaradería de la Expo, y de la cantidad de familias que acompañaron a los jóvenes en la fiesta del fandom friki.

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