El MUBA Chaco inaugura la muestra Pos de Cinthia Rched

MUBA- POS- CINTHIA RCHED1RESISTENCIA- El viernes 12 de agosto, a las 20.30, en la Sala 2 del Museo de Bellas Artes René Brusau (Casa de las Culturas, Marcelo T. de Alvear y Mitre), se inaugurará la muestra Pos, de la artista chaqueña Cinthia Rched. Se trata de la tercera exposición que se lleva a cabo en el marco de la Convocatoria para Proyectos Expositivos 2016 y podrá visitarse hasta el sábado 24 de septiembre. La entrada es gratuita.

Pos

Cinthia nace con una enfermedad ósea, Displasia Espóndilo Epifisaria Múltiple, que deforma las articulaciones durante el crecimiento marcando la cotidianidad con limitaciones y dolor físico.

Hace 10 años Cinthia inició un proceso de operaciones, y en la necesidad de sublimar estas experiencias, comenzó una serie de pinturas. Obras densas y dramáticas que muestran a Cinthia cargada de materia, pesada como anclada a la tierra en una mezcla de sufrimiento, debilidad y fortaleza. La serie Pos se encuentra dividida entre autorretratos hospitalarios y los procesos de rehabilitación.

 

A Cuerpo abierto

Carolina Schöenemann escribe para la muestra: “En Pos Cinthia nos invita a vivir su drama con intensidad y franqueza.  De sus días de pos-operatorio, crea una trama sublimada, que indefectiblemente nos involucra haciéndonos partícipes de su sentir”.

“Lo que vemos en Pos son resortes de ella misma en diferentes momentos de sus estadios, consecuencia de un proceso que inició hace 10 años, con la primera intervención quirúrgica. Las manchas y líneas aparentemente azarosas en el gesto, se conjugan en frenéticas y nerviosas cargas poéticas: “el gesto es mi estado de ánimo” expresa, y su obra resulta “densa y pesada, como lo son sus manchas, como lo es su propio cuerpo”.

“Las dimensiones de sus obras, casi de tamaño natural, nos hablan de su obsesión por reducir la distancia entre el espectador y las telas, buscando empatizar con quien las mira. Nos entrega una lupa para acercarnos al detalle, al fragmento, al mínimo gran aspecto que hace y es la totalidad en sí misma (de ella y de su obra)”.

 

“Esta obra soy yo, quiero ser lo más sincera y auténtica que pueda”.

 La producción está dividida en pinturas con carga de materia realizada a espatulados y dibujos hechos a pincel con óleo seco, otras con veladuras de óleo, donde usa la espátula como cuchillo que raspa la tela y en modo de línea levanta y vuelve a redibujar.

La pintura resiste,  igual que ella.

Las paletas de grises, negros y tierras, casi sin color ni saturación, producen el  buscado resultado dramático. De carácter tajante, la obra proyecta literalmente un cuerpo en construcción, vivo y sobrevivido.

Ella y su cuerpo son los protagonistas de las escenas que construye, que han sido parte de escenarios reales en sanatorios, y ahora transmutan compactas en la dimensión representativa de la pintura. Las manchas chorreadas devienen así en configuraciones imaginarias y simbólicas de sus propias sensaciones físicas y sus emociones.

“En las obras están mi recuerdos, está mi vida, quiero mostrar el sentimiento lo más real posible. Que las pinceladas y las líneas sean como los cortes ya cicatrizados de mi cuerpo, pero no en mi mente. Las líneas son el dolor y la fuerza interior. Con cada obra voy cicatrizando de a poquito, voy adquiriendo fuerza. Me energizo y me hago inmortal…”

Indicación sugerida: recorra Pos, luego repose.

Con esta última indicación Cinthia invita una vez más a pasar al cuerpo, por el cuerpo lo que su pintura genera –en ella– y lo que puede o no generar en quien la ve como “obra de arte” (incluso ella misma transformada en espectadora). Repose, descanse, “recompóngase” le advierte al espectador, después de ver algo que pudo quizá haberlo inquietado, conmovido, perturbado.

Cinthia interpela, nos interpela con su arte tanto o más como a ella misma la interpela su propio cuerpo intervenido-transfigurado en arte y su arte transfigurado en cuerpo (su cuerpo y el cuerpo del otro, ese otro que es tanto ella en sus telas como el/los espectador/es que la miran, la observan, la juzgan, se compadecen, se identifican, o se inmovilizan ante ella.

De una u otra forma, tanto ella como su obra y quien la observa participan de una experiencia estética procesual expandida (capaz de transcender los límites físicos del cuerpo y de la tela, de tras-pasar –en un juego de reciprocidad infinita– la materialidad de la tela hasta volver a la materialidad originaria, a la “tela física del cuerpo” de la cual abrevan eternamente sus pinturas).”

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